Todo herméticamente estructurado y pulcramente ordenado, con un suave toque femenino que marca la diferencia, fiesta de colores y olores invaden el hogar de mi amiga, veo en sus ojos la esperanza de un futuro amplio, de transformarse en una emprendedora y me admira el coraje de reinventar sobre lo mismo nuevas ideas para su negocio, a lo cual yo lo bautizo con cariño como “Emporio Schultz”.Carnaval de frutas secas, desfile de texturas y sabores, entre lo agrio, dulce y salado, acompañado místicamente por los condimentos, pieza clave para la sal de la vida (recuerdas aquella película, verdad) Para sazonar los alimentos, para acariciarlos con pimienta, para festejarlos con orégano, para desatar la ira con el merquen, o simplemente para dar ese toque mágico con el ají de color, como tantos mas para recitar.
Que parodia es esta vida que nos espera en un paradero, para nunca tomar el autobús, hace unos años, cuando te conocí exactamente, tomaste la gran decisión de independizarte, de construir tu futuro y tener tu hogar.
“Y pensar que Julio cambio mi vida” frase clave al despego de tu propio destino, tanto agradecerle a “el” verdad, tanto, tanto…
Hoy estas aquí nuevamente en la misma película con distintos actores y por que no decir, con distinto final, que diría la santísima inquisición bohemia y patiperra, que tratas de aprisionar uno de sus “Santos” en tu corazón, dándole de beber el agua de tus cobijas generosas de pasión y ternura.
Nuevamente eres aprendiz de ese maestro al que te entregas serenamente y de tus labios le dibujas un corazón, nuevamente echas a suerte tu destino, en estos negocios nomades y generosos, entre collares, aros, juguetes y ahora frutos y especies, a quien le agradecerás la iniciativa, ¿Será a ese Santo? Tanto, tanto…
Un pequeño homenaje de quien te quiere y estima como parte de mi familia, por tu esfuerzo y tu garra, por que confió en ti que será prospero y generoso, con el o sin el, pero el legado ya esta y como dices tu: “Es la historia de mi vida”.


Bueno ay estaban todas muy efervescentes, hablando de lo humano y lo divino, Roclates con su particular acento político era quien daba la nota alta, ¿todo esto para que?, para molestar a Wana, la cual através de miradas relámpagos le sentenciaba el rencor sin ningún disimulo.